Original article: Trabajo forzado en la agroindustria y salmoneras: Develan las razones de las sanciones comerciales de EE.UU. a Chile
Trabajo forzoso en exportaciones agrícolas y cultivo de salmón: EE.UU. propone sanciones comerciales contra Chile

Estados Unidos ha propuesto un arancel adicional del 12,5% a las importaciones procedentes de Chile debido a las insuficientes medidas del país contra el trabajo forzoso, abriendo un nuevo capítulo de presión internacional sobre los modelos exportadores chilenos, especialmente en la agricultura y el cultivo intensivo de salmón.
Esta medida fue anunciada como parte de una investigación iniciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que cuestiona la falta de mecanismos robustos para prevenir, detectar y sancionar la producción de bienes elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso. Específicamente, requiere que los países implementen prohibiciones de importación de productos elaborados con trabajo forzoso y que cuenten con marcos institucionales y recursos para combatir este problema.
Esta propuesta llega pocas semanas después La Fundación Libera denunció formalmente al Estado chileno ante el USTR por supuestamente tolerar el trabajo forzoso en sectores estratégicos de exportación.
Acusaciones de que Chile tolera el trabajo forzoso en los sectores exportadores de salmón y frutas: Fundación Libera presenta una queja ante el organismo comercial de EE. UU.
Según las investigaciones presentadas por la organización chilena, existen indicios de los 11 indicadores de trabajo forzoso reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), particularmente en la producción agrícola de frutas de exportación y en la industria salmonera.
La denuncia afirma que los trabajadores agrícolas migrantes en situaciones vulnerables están expuestos a prácticas tales como condiciones contractuales engañosas, retención de salario, restricciones de movilidad, amenazas, horas de trabajo excesivas y condiciones de vida degradantes. Al mismo tiempo, los buceadores de salmón están sujetos a un sistema de subcontratación que oculta violaciones masivas y sistemáticas de sus condiciones de trabajo, de vida y de seguridad.
Investigación iniciada por Washington
El arancel propuesto surge de una investigación iniciada por Estados Unidos en marzo de 2026 bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Este proceso tiene como objetivo determinar si los países investigados han aplicado efectivamente prohibiciones o controles sobre productos vinculados al trabajo forzoso.
El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que durante años, las empresas y los trabajadores estadounidenses han tenido que competir con productores extranjeros que obtienen ventajas de costos gracias a estas prácticas laborales.
En el informe presentado al USTR, Libera fundamenta condiciones sistemáticas de engaño en el reclutamiento de trabajadores agrícolas migrantes, aislamiento en granjas remotas sin acceso a servicios básicos, restricciones de movimiento, retención de salarios y deducciones ilícitas, horas de trabajo excesivas de diez a doce horas diarias seis días a la semana sin pago de horas extras, violencia física por parte de contratistas, amenazas de denunciar a las autoridades de inmigración como mecanismo de control y condiciones de vida hacinadas e insalubres. Los salmoneros, a su vez, son sometidos a graves y sistemáticas violaciones de las condiciones mínimas de salud y seguridad que ponen en peligro sus vidas, sin apenas capacidad de resistencia.
Chile no cumple con todos los estándares sobre trabajo forzoso exigidos por Estados Unidos
La criminalización de la migración irregular en Chile refuerza un marco de esclavitud laboral encubierta, con la complicidad y sanción legal del Estado.
El proyecto gubernamental de extrema derecha de José Antonio Kast de duplicar las actuales producciones y exportaciones de salmónidos para 2040, dirigido principalmente a Estados Unidos –que representa el 40% del valor total de las exportaciones de salmón chileno (2.500 millones de dólares anuales)–, sin implementar reformas estructurales laborales urgentes, sólo profundizará las violaciones y abusos documentados contra los buzos que trabajan en condiciones desreguladas y precarias en centros de cultivo intensivo de salmón. Asimismo, los trabajadores agrícolas migrantes pobres, cuya producción de hortalizas y frutas se destina principalmente a la exportación, seguirán enfrentándose a la adversidad.
Las acusaciones sobre la industria exportadora de salmón formuladas por Fundación Libera, con el apoyo del Centro Ecoceanos, reforzó las conclusiones alcanzadas por el USTR.
La presidenta de Fundación Libera, Carolina Rudnick, afirmó: «La gravedad no radica en no carecer de una prohibición de importación, sino en no tener siquiera una prohibición interna contra el trabajo forzoso».
El abogado explicó que Chile carece tanto de herramientas para impedir el ingreso de bienes producidos bajo explotación laboral como de mecanismos efectivos para prevenir, detectar y sancionar estas prácticas dentro de su propia economía.
A juicio de la organización, la presencia de indicadores de trabajo forzoso en la agricultura y la salmonicultura, sumado a una débil respuesta estatal, convierte al país en un riesgo para sus mercados de destino de exportaciones.
Estados Unidos identificó que los esfuerzos y el nivel de cumplimiento por parte del Estado chileno para combatir el trabajo forzoso son bajos e insuficientes, situación previamente reportada en informes de organismos internacionales como la CIDH y el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
La identificación de indicadores de trabajo forzoso en la industria salmonera también fue señalada en el informe 2020 de la Superintendencia de Seguridad Social (SUCESO) sobre las condiciones laborales de alto riesgo y la precariedad que enfrentan los buzos que trabajan en condiciones de baja seguridad a hasta 30 metros de profundidad en balsas jaula para salmón.
«Exhortamos a la sociedad chilena y a los actores internacionales del mercado global a prestar atención a esta grave situación», afirmó Fundación Libera.
El Estado chileno y la industria del salmón no cumplen con los estándares de la USTR
El informe emitido por el USTR afirma que Chile no hace esfuerzos efectivos para prohibir y hacer cumplir efectivamente la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, lo que indica una falta de mecanismos efectivos de control, debida diligencia y exclusión comercial de bienes producidos con trabajo forzoso.
La lista de demandas del USTR para un sistema efectivo de prevención e inspección contra el trabajo forzoso resalta las múltiples deficiencias de Chile: ausencia de una definición legal de trabajo forzoso basada en el derecho internacional, falta de una autoridad de aplicación designada, inexistencia de listas públicas de entidades involucradas, ausencia de estándares probatorios claros, falta de mecanismos de reparación para las víctimas y debilidad en los mecanismos de transparencia y presentación de informes.
Además, la legislación chilena no define ni penaliza de forma independiente el trabajo forzoso. Sólo existe la trata para el suministro de trabajo forzoso, que en la práctica es insuficiente, ya que no capta toda la naturaleza y el alcance del fenómeno y su impacto en los trabajadores nacionales.
Lo que distingue el trabajo forzoso de las meras infracciones laborales es la coerción, el abuso de la vulnerabilidad y el engaño. Por lo tanto, se requiere una legislación específica para prevenir estas dinámicas.
Rudnick afirmó que las recomendaciones del USTR se alinean con demandas históricas realizadas por organizaciones de la sociedad civil, ambientalistas, sindicatos y víctimas. «El informe del USTR indica precisamente acciones que la sociedad civil y los trabajadores han exigido al Estado», afirmó.
Entre ellos, destacó la necesidad de clasificar el trabajo forzoso según los estándares internacionales, fortalecer la legislación laboral en sectores de alto riesgo y mejorar los mecanismos de inspección, presentación de informes y reparación.
Es importante resaltar que Chile mantiene funciones separadas para la Dirección del Trabajo y el Ministerio Público en este sentido, sin suficiente claridad sobre competencias y responsabilidades. Tampoco existe una autoridad especializada en trabajos forzosos o en productos importados vinculados a estas prácticas.
Actualmente funciona una Comisión Asesora Contra el Trabajo Forzoso, creada durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, que durante la posterior administración de Gabriel Boric elaboró un plan de acción considerado débil por las organizaciones sociales.
Chile: migración irregular, agricultura y salmonicultura de exportación
La criminalización de la migración irregular en Chile aumenta el riesgo de trabajo forzoso entre las personas migrantes, tanto en el sector agrícola como en el de cría de salmón.
Cuando se criminaliza la migración irregular, se otorga a los empleadores un control casi absoluto sobre los trabajadores migrantes, consolidando mecanismos de subyugación con respaldo estatal.
«Criminalizar la entrada clandestina implicaría una verdadera autorización del trabajo forzoso para los inmigrantes irregulares», advirtió Rudnick.
Las organizaciones informantes advierten que avanzar en esta dirección legitima formas contemporáneas de esclavitud laboral.
La presencia del trabajo forzoso en la expansión de la industria salmonera chilena
Hay evidencia de trabajo forzoso en las tres etapas del cultivo del salmón: criaderos, centros de cultivo y plantas procesadoras.
La investigación de Fundación Libera y Centro Ecoceanos específicamente enfocado a los buzos en centros de cultivo, identificando prácticas asociadas a los 11 indicadores de trabajo forzoso definidos internacionalmente.
Según organizaciones de la sociedad civil, existe un abuso sistemático de la vulnerabilidad, bajos salarios, inestabilidad laboral, términos contractuales engañosos y una exposición constante a condiciones laborales potencialmente mortales.
Las 90 muertes de buzos registradas en los últimos 13 años, documentadas por Ecoceanos, ponen de relieve un régimen laboral que viola sistemáticamente los derechos fundamentales en el sur de Chile, donde la salmonicultura industrial es prácticamente la única fuente de empleo disponible.
Los anuncios públicos realizados por el actual gobierno y representantes de gremios empresariales sobre los planes de expansión hacia la Patagonia chilena, con el objetivo de alcanzar dos millones de toneladas anuales en 2040, anticipan una profundización de estas violaciones, amenazando el comercio justo en el mercado norteamericano.
Además, el reciente levantamiento de la prohibición que exigía que los buzos que trabajaban en aguas chilenas fueran exclusivamente chilenos ahora ha permitido la contratación de trabajadores extranjeros, lo que aumentará los factores de vulnerabilidad para aquellos trabajadores que dependen directamente de la capacidad regulatoria y de supervisión del Estado.
Sobre este punto, Rudnick advirtió sobre la necesidad de garantizar “los más altos estándares en salud y seguridad” para prevenir prácticas que constituyan trabajo forzoso en una industria marcada por una tasa de mortalidad récord a nivel mundial.
El arancel propuesto por Estados Unidos aún no es definitivo. Se aceptarán comentarios escritos hasta el 6 de julio de 2026 y se realizará una audiencia pública el 7 de julio.
La Fundación Libera y el Centro Ecoceanos han instado al gobierno chileno a aprovechar esta ventana para implementar reformas estructurales genuinas, que impliquen participación y supervisión pública, en lugar de limitarse a defender los intereses empresariales locales y transnacionales en Washington.
“El gobierno chileno tiene semanas para demostrar al gobierno estadounidense y a los consumidores estadounidenses que ha comprendido la señal de rechazo y el seguimiento activo transmitidos por la sociedad civil chilena y las organizaciones de trabajadores migrantes”, concluyó Rudnick.




