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Europa se enfrenta a un calor extremo mientras Kast, el negacionista del clima de Chile, se enfrenta a El Niño

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Original article: Arde Europa: Chile con Kast, negacionista-climático, deberá lidiar con un Niño extremo


Por Leopoldo Lavín Música

Mientras Europa occidental se enfrenta a una de las primeras olas de calor de la historia, con temperaturas que superan los 40 grados Celsius en Francia y provocan múltiples muertes, el continente enfrenta un problema estructural que sirve como advertencia global.

Las recientes advertencias de asesores climáticos al gobierno británico destacan que las infraestructuras actuales del país “fueron construidas para un clima que ya no existe”, instando a una adaptación urgente al calentamiento global.

Esta misma vulnerabilidad arquitectónica y urbana que enfrentan ciudades como Londres, París y Madrid, donde el calor transforma cada vez más las infraestructuras cotidianas en zonas de estrés, podría aplicarse de manera similar o más dura a Chile. Sin embargo, a diferencia de Europa, Chile enfrenta este desafío bajo un gobierno que, en lugar de reforzar la adaptación, ha adoptado la negación climática como bandera política.

El próximo verano en Chile será todo menos ordinario. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha confirmado la llegada de El Niño al Pacífico Sur, y las previsiones científicas pronostican temperaturas muy por encima de la media, especialmente en las regiones central y sur del país.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha alertado sobre la alta probabilidad de manifestaciones globales de El Niño, con impactos que incluyen alteraciones en los patrones de lluvia, riesgos para la producción agrícola y escenarios de calor extremo.

Los modelos de predicción coinciden en que este episodio de El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional, con anomalías de temperatura superiores a los 3°C en el Pacífico tropical, ubicándolo entre los eventos más intensos desde 1950.

La combinación de este fenómeno natural y el calentamiento global, a medida que los océanos acumulan un calor sin precedentes y las temperaturas globales rondan los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, amplifica el riesgo de olas de calor extremas, incendios forestales y sequías prolongadas.

En este contexto, la postura del nuevo gobierno chileno es, cuanto menos, preocupante. El presidente electo José Antonio Kast designó a Patricio Dussaillant, estrecho colaborador y asesor del Partido Republicano, como presidente de la junta de Televisión Nacional, decisión que ha generado polémica por sus críticas públicas a la evidencia científica sobre el cambio climático.

Dussaillant, director del think tank Ideas Republicanas, ha cuestionado abiertamente en declaraciones públicas la existencia de un calentamiento global inducido por el hombre, haciéndose eco de la retórica negacionista climática que ha promovido Donald Trump en Estados Unidos.

El propio Kast ha evitado mencionar la crisis climática en su agenda de gobierno, y su partido ha sido criticado por sus vínculos con el emergente discurso climático de la tierra plana dentro de la extrema derecha global. Como ha advertido Pilar Moraga, directora del Centro de Ciencia y Resiliencia del Clima (CR2), la falta de renovación en el liderazgo político prociencia en Chile deja espacio para los escépticos y retrasa la acción climática.

Mientras el gobierno europeo activa sistemas de alerta de calor y debate cómo rediseñar sus ciudades para un clima que ya no existe, Chile parece avanzar en la dirección opuesta. Las condiciones para los incendios forestales, que ya han devastado el país en las últimas temporadas, se intensifican con cada ola de calor: las altas temperaturas, la baja humedad, los fuertes vientos y la sequía acumulada crean un escenario ideal para que los incendios estallen y se propaguen rápidamente.

Los expertos advierten que el cambio climático está agravando estos factores, especialmente durante el verano, y que el modelo tradicional de extinción de incendios resulta inadecuado frente a un clima más cálido, más seco y más variable. Las experiencias de los megaincendios de 2017, 2023 y 2024, que provocaron pérdidas humanas y materiales inconmensurables, demuestran que Chile no puede darse el lujo de ignorar la evidencia científica. Sin embargo, esto es precisamente lo que hace un gobierno que niega la crisis mientras el Pacífico se calienta y las temperaturas siguen aumentando.

El verano de 2026 se perfila como una prueba crítica para la resiliencia de Chile. Con El Niño amplificado por el calentamiento global, un gobierno que desestima la ciencia climática y unas infraestructuras y sistemas de prevención que ya han mostrado sus limitaciones en temporadas anteriores, el país se enfrenta a una tormenta perfecta.

Europa al menos ha comenzado a reconocer que su arquitectura fue diseñada para un clima diferente. En contraste, Chile parece decidido a construir su futuro sobre la negación de un presente que ya es abrasador.

Leopoldo Lavín Mujica