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Científicos del CONICET de Argentina están mapeando costas antiguas en la Patagonia para ayudar a detectar depósitos de elementos de tierras raras

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Las costas antiguas y enterradas cerca de Carmen de Patagones, Argentina, pueden estar escondiendo un tesoro. Los científicos están investigando si eventualmente se podrían extraer tierras raras allí, y el consejo de investigación CONICET lidera el proyecto.

Su primer objetivo es identificar zonas sedimentarias prometedoras y crear mapas interactivos para futuras exploraciones, al tiempo que brindan transparencia al público.

Las arenas oscuras y ricas en minerales pueden indicar a los geólogos concentraciones que vale la pena probar, pero una playa negra no es prueba de un recurso de tierras raras comercialmente viable, por lo que esto es solo el comienzo. Las muestras de las primeras excavaciones todavía están siendo sometidas a análisis químicos, geoquímicos y mineralógicos, por lo que por ahora la historia se trata de construir evidencia y reglas antes de que lleguen las empresas.

Por qué estos minerales son importantes

Las tierras raras son una familia de 17 elementos utilizados en imanes permanentes, motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, equipos industriales, centros de datos, sistemas aeroespaciales y tecnología de defensa. La Agencia Internacional de Energía dice que la demanda de las cuatro tierras raras de los principales imanes se ha duplicado desde 2015 y se proyecta que crecerá otro tercio para 2030 con las políticas actuales.

La oferta también está muy concentrada. China representó el 60% de la producción minera mundial de tierras raras magnéticas en 2024, el 91% de la producción refinada y el 94% de la producción de imanes permanentes sinterizados, según la AIE. Para los países que buscan cadenas de suministro más resilientes, saber qué hay bajo tierra en casa se ha convertido en una cuestión económica y de seguridad, no solo geológica.

Cómo las costas antiguas atrapan minerales

¿Por qué mirar debajo de una antigua playa cuando es más fácil llegar a la costa moderna? El Centro de Investigaciones Geológicas, conocido por su sigla en español CIG y operado conjuntamente por el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata, se está enfocando en paleocostas. Se trata de entornos sedimentarios conectados a costas que existieron hace aproximadamente entre 8.000 y 100.000 años y que ahora están enterrados.

Los granos que contienen minerales pueden ser mucho más densos que el cuarzo común, lo que permite que las ondas y las corrientes los clasifiquen y concentren en capas particulares con el tiempo. Donde se acumulan esos minerales pesados, pueden producir arenas oscuras o negras que proporcionan una primera pista visual. El CONICET dice que se han registrado arenas de este tipo alrededor de Carmen de Patagones, lo que llevó a los investigadores a examinar las paleocostas asociadas en lugar de centrarse en las playas y dunas actuales.

Científicos del CONICET de Argentina están mapeando costas antiguas en la Patagonia para ayudar a detectar depósitos de elementos de tierras raras
Vista aérea de la costa de la Patagonia, donde los científicos están estudiando antiguas costas enterradas que pueden contener minerales raros.

La arena negra es sólo una pista.

Del trabajo de campo ya se han obtenido muestras, pero el trabajo decisivo de laboratorio aún está en marcha. Los investigadores están utilizando pruebas químicas, geoquímicas y mineralógicas para identificar la composición del sedimento y medir su contenido de minerales pesados. Esa información podría eventualmente mostrar cómo varían las concentraciones según la edad y la ubicación de cada costa enterrada.

Todavía existe una gran brecha entre detectar minerales interesantes y demostrar un caso de negocio. El anuncio oficial no incluye una estimación de recursos, ley de mineral, diseño de extracción ni estudio de factibilidad económica para el área. Como explicó el director del proyecto, Ernesto Schwarz, el desafío es encontrar concentraciones lo suficientemente altas como para que la extracción sea económicamente viable y al mismo tiempo mantener los efectos ambientales lo más bajos posible.

Reglas antes que plataformas

Los mapas interactivos propuestos pretenden hacer más que guiar a los geólogos hacia un terreno prometedor. El CONICET dice que podrían ayudar a las autoridades municipales y provinciales a preparar políticas públicas, regulaciones y manuales de buenas prácticas antes de que cualquier empresa privada solicite permiso para realizar más exploraciones o extracciones.

Esa planificación temprana es quizás la parte más distintiva del proyecto. Schwarz resumió el objetivo en lograr “el menor impacto ambiental posible” preservando al mismo tiempo las playas y dunas actuales de la zona. El municipio de Patagones también ha ayudado a los investigadores a comunicarse con las comunidades locales y llegar a paleocostas enterradas bajo tierras ganaderas de propiedad privada.

Enterrado no significa libre de impactos

Mirar debajo de las antiguas costas puede reducir la presión directa sobre los sistemas costeros activos, pero no borra los riesgos más amplios asociados con el desarrollo de tierras raras. La Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que la extracción y el procesamiento pueden producir desechos ácidos, lodos tóxicos y residuos que contienen materiales radiactivos concentrados de origen natural cuando los proyectos se gestionan mal.

Es por eso que los mapas por sí solos no responderán si se debe continuar con la minería. Pueden revelar dónde existen concentraciones, pero cualquier propuesta futura aún tendría que ser juzgada por sus propios méritos ambientales y económicos. Los mapas son un punto de partida, no una luz verde.

Un caso de prueba para Argentina

El CONICET señala que Argentina ya es un importante productor de litio, pero el país tiene relativamente poca información sobre minerales que contienen tierras raras en su territorio. Por lo tanto, el trabajo de Carmen de Patagones es tanto un ejercicio de construcción de métodos como una encuesta local.

Probará cómo se pueden combinar las observaciones de campo, los datos de laboratorio y la cartografía digital en un marco de exploración repetible.

La provincia de Buenos Aires tiene aproximadamente 500 millas de costa actual y antigua entre San Clemente del Tuyú y la desembocadura del Río Negro. Schwarz dijo que la metodología podría eventualmente ampliarse a otras partes de Argentina, aunque no se ha anunciado un cronograma. Queda mucho terreno por estudiar.

¿Qué pasa después?

El próximo hito no es la llegada de equipos de construcción. Es una confirmación de laboratorio, seguida de mapas que muestran cómo las concentraciones de minerales pesados ​​varían entre las costas enterradas y las edades geológicas. Sólo entonces las autoridades y los investigadores podrán decidir si se justifica una prospección más detallada.

Por ahora, la conclusión es mesurada pero significativa. Argentina puede tener una nueva ruta para investigar minerales estratégicos y está tratando de establecer evidencia científica y barreras ambientales antes de tratar esa posibilidad como una oportunidad extractiva.

El comunicado oficial fue publicado el CONICET.