
Por Andrés Kogan Valderrama
HAVANA TIMES – Ante la reciente visita del presidente José Antonio Kast y varios ministros a la final del 77 Campeonato Nacional de Rodeo en Rancagua, donde se celebró esta supuesta “tradición nacional” con discursos sobre la identidad y el orgullo chileno, no puedo dejar de señalar algo tan grave.
Muchos de nosotros rechazamos la crueldad hacia los animales disfrazada de deporte, y no aceptamos que las autoridades públicas legitimen prácticas tan aborrecibles como el rodeo, que constituyen maltrato animal y equivalen a actos de tortura. En esta actividad, los novillos son arrastrados y heridos únicamente para entretener al público.

De hecho, el rodeo constituye un delito según el Código Penal, independientemente de la excepción que se hace para esta práctica, en la Ley 20.380 de Protección Animal. Debería prevalecer una ley general de mayor rango.
Por ello, no basta con visibilizar y denunciar esta violencia contra los animales no humanos, legitimada por el actual gobierno. Es necesario avanzar hacia una prohibición legal explícita, con penas de prisión, como se ha hecho históricamente con otras manifestaciones de crueldad.
Además, la evidencia científica muestra que el maltrato animal es un indicador de riesgo de violencia posterior contra los seres humanos. No debemos seguir ignorando esta conexión, que afecta a la vida de todo tipo de seres y que no debemos pasar por alto simplemente para preservar supuestas tradiciones.
Esto va mucho más allá de una cuestión de izquierda o derecha. Se trata de empatía y de reconocer que los animales también sienten y sufren. Es hora de dejar atrás las prácticas violentas y avanzar hacia una sociedad centrada en el cuidado y el respeto por la vida en todas sus formas.
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