La descripción de la grave crisis humanitaria que está experimentando Colombia debido al conflicto armado, cuyas consecuencias en 2025 alcanzaron el nivel más severo de la última década, según el informe de ese año del Comité Internacional de la Cruz Roja, ahora se suma el Informe Global sobre Desplazamiento Interno 2026 (GRID 2026) del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC), la principal fuente mundial para monitorear y analizar el desplazamiento interno.
Para el caso de la región de las Américas, este documento indica que los nuevos desplazamientos internos causados por el conflicto y la violencia aumentaron de 700,000 en 2022 a 800,000 en 2023, antes de casi duplicarse a alrededor de 1.5 millones en 2024 y alcanzar 1.6 millones en 2025. Estas cifras se refieren a los desplazamientos registrados en cada año, no a totales acumulativos, y muestran cómo el conflicto y la violencia están impulsando una crisis de desplazamiento cada vez más severa en la región.
“El desplazamiento interno en las Américas está cada vez más marcado por la violencia”, afirmó Stine Paus, directora regional del Consejo Noruego para los Refugiados en América Latina, citada en un boletín del NRC. “Los datos del IDMC confirman que la violencia, particularmente la criminal, se ha convertido en uno de los principales factores que obligan a las personas a huir dentro de sus propios países.”
El número acumulativo de personas desplazadas internamente en las Américas alcanzó los 10.5 millones en 2025, frente a los 9.7 millones en 2024, según las estimaciones del IDMC, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto y la violencia. Del total acumulado, la gran mayoría (10.2 millones) corresponde al desplazamiento causado por el conflicto y la violencia, mientras que alrededor de 360,000 son debido a desastres.
Colombia registra la cifra más alta de desplazamientos hasta la fecha
El informe muestra que el 87% de todos los desplazamientos causados por la violencia criminal a nivel global se registraron en las Américas. Haití concentra la mayor parte de estos movimientos y, por quinto año consecutivo, registró el mayor número de desplazamientos internos en su historia: casi un millón de desplazamientos se registraron en 2025, la mayoría de los cuales ocurrieron en la primera mitad del año, en medio de una acelerada expansión de la violencia y el control territorial por parte de grupos armados.
En Colombia, el IDMC registró 394,106 desplazamientos debido al conflicto y la violencia en 2025, la cifra más alta documentada hasta la fecha, como resultado del empeoramiento de la violencia y el conflicto interno.
A nivel global, los cinco países con el mayor número de personas desplazadas internamente representan casi el 50% del total mundial. En este sentido, Colombia ocupa el segundo lugar a nivel mundial: solo entre enero y febrero de 2025, el departamento de Norte de Santander registró más desplazamientos que en todo el año 2024.
Un vistazo a lo que está sucediendo en otros países (donde la violencia criminal está generando nuevos patrones de desplazamiento interno) muestra la gravedad de la situación en Colombia: en Ecuador, por ejemplo, el IDMC estima que solo en 2025 se produjeron alrededor de 132,000 desplazamientos causados por la violencia, acumulando al menos 316,000 personas desplazadas internamente.
Honduras y México también muestran cómo la violencia está generando un desplazamiento interno sostenido, en contextos donde la falta de registros oficiales limita la visibilidad del fenómeno y la respuesta.
Falta de visibilidad, otro problema para las personas desplazadas
A pesar de la escala del desplazamiento interno impulsado por el conflicto y la violencia en la región, estas crisis a menudo reciben una atención internacional y financiación insuficientes, lo que limita la capacidad de respuesta humanitaria en un momento en que las necesidades continúan creciendo.
La falta de visibilidad internacional contribuye a que millones de personas desplazadas enfrenten emergencias prolongadas sin el apoyo adecuado.
El IDMC advierte que estas cifras probablemente subestiman la verdadera magnitud del fenómeno, especialmente en contextos donde la inseguridad limita el acceso a la información o donde no existen sistemas de registro oficiales.
“Las cifras del IDMC también muestran lo que sucede cuando no hay registros oficiales sólidos”, dijo Paus. “Sin datos, las personas desplazadas quedan fuera de las políticas públicas, el acceso a servicios y las garantías básicas de protección. El desplazamiento interno requiere una respuesta humanitaria urgente para salvar vidas y, al mismo tiempo, un liderazgo estatal para prevenir que estas crisis se repitan y perduren en el tiempo.”
“Cuando las personas se ven obligadas a huir dentro de sus propios países y no encuentran garantías para reconstruir sus vidas, el desplazamiento se convierte en un ciclo sin salida”, agregó Paus. “El costo de la inacción es enorme. Reconocer la violencia como un factor impulsor del desplazamiento y asumir la responsabilidad estatal en la respuesta es clave para evitar que esta crisis continúe profundizándose en América Latina y el Caribe.”
A nivel mundial, 2025 marcó el primer año en el que el desplazamiento debido al conflicto y la violencia superó al causado por desastres, según el IDMC. En las Américas, aunque los desastres aún representan una parte significativa del total, el desplazamiento vinculado a la violencia, especialmente la violencia criminal, continúa aumentando constantemente.





