El presidente Donald Trump ha apostado gran parte de su identidad política en su habilidad como negociador capaz de doblegar a sus adversarios a su voluntad.
Pero hasta ahora, Irán ha demostrado ser resistente a ese enfoque. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares contra Irán a finales de febrero, una campaña militar de 38 días ha dado paso a un frágil alto el fuego, un bloqueo mutuo centrado en el estrecho de Ormuz, y un ciclo de negociaciones estancadas interrumpidas por las repetidas amenazas de Trump de reanudar ataques a gran escala. Durante más de seis semanas, los dos países han estado en un punto muerto que ha sacudido los mercados energéticos globales, la estabilidad regional y la posición política interna de Trump.
Esto ha dejado a gobiernos, militares, corporaciones y comunidades de todo el mundo preguntándose: ‘¿Qué hará Trump a continuación?’
El lunes, Trump anunció que había cancelado un ataque militar planeado a solicitud de aliados árabes del Golfo. Luego dijo que “ahora se están llevando a cabo negociaciones serias”, y agregó que varios socios regionales, incluidos Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita, le habían dicho que creían que “se hará un trato que será muy aceptable para Estados Unidos de América”.
Pero incluso mientras anunciaba la pausa, Trump ordenó a sus comandantes militares que permanecieran en alerta para “un asalto completo y a gran escala contra Irán, en cualquier momento, en caso de que no se llegue a un acuerdo aceptable”. Eso marcó el último giro en lo que se ha convertido en un ciclo recurrente para Trump durante este conflicto: un ultimátum, una amenaza, un retroceso, otra amenaza.
Tres de los objetivos de guerra declarados de Trump, como el abandono del programa nuclear de Irán, la detención del desarrollo de misiles balísticos y el fin del apoyo de Irán a las fuerzas de proxy en Gaza, Irak, Líbano y Yemen, siguen sin cumplirse.
La respuesta de Irán a esta última pausa de la Casa Blanca no fue precisamente conciliatoria.
“Nuestros militares tienen el dedo en el gatillo, mientras la diplomacia también continúa”, dijo Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo de Irán, en la televisión estatal.
[Context: La situación en Irán y Estados Unidos implica una serie de tensiones militares y diplomáticas que han afectado a la economía y la estabilidad global.]
Nota de verificación de hechos: Las declaraciones políticas y militares de ambas partes han contribuido a una situación de tensión prolongada entre Irán y Estados Unidos, lo que ha llevado a consecuencias significativas a nivel mundial.
Fuente: NPR – Politics [https://www.npr.org]




