El Departamento de Justicia está presionando para acusar a Raúl Castro, de 94 años, el ex presidente de Cuba, según dos funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto. Uno de los funcionarios dice que la acción penal se debe a dos aviones civiles en una misión voluntaria derribados por Cuba en 1996, resultando en la muerte de cuatro cubanoamericanos.
El esfuerzo de aplicación de la ley contra Castro, hermano del líder revolucionario cubano Fidel Castro, llega en un momento en que el presidente Donald Trump ha crecido cada vez más frustrado con la capacidad del gobierno cubano de mantener su control en la isla a pesar de la presión sostenida de los EE.UU. NBC News se contactó con el ministerio de relaciones exteriores de Cuba en La Habana y con la embajada de la isla en Washington, D.C., pero no recibió respuesta inmediata.
Protestas han estallado en la isla debido a la escasez de combustible y apagones, mientras que las sanciones de EE.UU. cortan suministros críticos y una sorpresiva operación militar derrocó al presidente venezolano Nicolás Maduro, neutralizando a un aliado clave. A pesar de esto, el régimen cubano ha mostrado poco interés en ceder el poder o hacer concesiones importantes conforme Washington exige.
El presidente Donald Trump, de regreso en Air Force One de un viaje a China el viernes, mencionó que la investigación sobre Castro es un asunto para el Departamento de Justicia. “Hablas de un país en declive, realmente están en declive”, dijo Trump. “Así que veremos”.
Los líderes de la administración Trump han intensificado sus esfuerzos en las últimas semanas. El director de la CIA, John Ratcliffe, estuvo en La Habana el jueves reunido con funcionarios cubanos, según un funcionario de la agencia y un comunicado del gobierno cubano.
A pesar de que fiscales federales están activamente trabajando en el caso, no está claro si ya ha pasado por un gran jurado, que determinará si se acusa a Castro. La posible acusación fue reportada por primera vez por CBS News.
El tiroteo de los aviones en 1996 sigue siendo uno de los episodios más políticamente cargados en las relaciones modernas entre EE.UU. y Cuba. Los voluntarios rutinariamente volaban sobre el Estrecho de Florida en busca de refugiados cubanos que intentaban llegar a los EE.UU. en embarcaciones improvisadas.
Mientras que Fidel Castro, quien era presidente en ese momento, afirmó que los aviones violaron el espacio aéreo cubano y que fueron derribados en defensa contra “amenazas terroristas”. Raúl Castro era jefe de las fuerzas armadas en ese momento.
Más tarde, el Congreso encontró que los pilotos “volaban en aviones desarmados e indefensos en una misión idéntica a cientos que habían realizado desde 1991 y no representaban ninguna amenaza para el gobierno cubano, el ejército cubano o el pueblo cubano.”
El caso ha seguido siendo un punto conflictivo. Miembros del Congreso cubanoamericanos escribieron una carta a Trump en febrero pidiendo al Departamento de Justicia considerar acusar a Raúl Castro en el derribo de los aviones.





