Los presidentes ejecutivos de Antofagasta Minerals, Anglo American y Lundin Mining, junto al ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, se reunieron en la inauguración de la Semana CESCO celebrada en Chile para resaltar la importancia de consolidar una visión público-privada compartida para acelerar reformas, como el fortalecimiento institucional, la claridad regulatoria y los incentivos a la inversión.
Estos factores se consideran cruciales para reactivar la competitividad del cobre chileno, en un contexto de producción estancada y demanda creciente en los mercados globales, lo que implica el riesgo de perder una tremenda oportunidad.
Chile ha tenido una cifra de producción estancada de alrededor de 5,5 millones de toneladas por año (Mt/a) durante más de dos décadas, y sólo para 2033 se espera que la industria supere el umbral de 6Mt/a. Sin embargo, esto sería un fenómeno momentáneo, ya que al año siguiente la producción volvería a caer, según un informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).
Una realidad que preocupa a los grandes productores del metal rojo.
“El cobre seguirá siendo necesario para tecnologías como los centros de datos y para otros usos, más allá de la transición energética y los entornos industriales que convencionalmente han requerido suministro. Por eso necesitamos una visión compartida con el ámbito político para que los cambios se produzcan”, afirmó Iván Arriagada, director general de Antofagasta, en el evento organizado por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco).
Los directivos repasaron los desafíos que impiden que Chile alcance los 7Mt/a, a pesar de tener geología, experiencia minera, infraestructura privilegiadas e incluso la capacidad de facilitar el desarrollo minero de otros países vecinos, como Argentina y Perú.
Entre los obstáculos se encuentran la burocracia del sistema de permisos, la falta de incentivos para los inversores y la planificación limitada del capital humano necesario para la minería en la próxima década.
Estas preocupaciones también fueron destacadas por Mas, quien afirmó que bajo la administración de José Antonio Kast el foco estará en recuperar el dinamismo del sector y consolidar al país como un destino competitivo para la exploración minera, con el fin de ampliar la capacidad de producción.
En paralelo, trabajarán para que los permisos se otorguen con mayor celeridad y existan normas tributarias que faciliten la atracción de capitales nacionales y extranjeros, para que la inversión en Chile pueda retomarse con seguridad jurídica, estabilidad tributaria y “un Estado que vea con buenos ojos esa inversión”, dijo la autoridad.
Los directivos enfatizaron que el éxito de la minería ya no depende sólo de los recursos minerales, sino de alianzas sólidas entre el Estado y la industria para reducir riesgos, fortalecer la legitimidad social y crear valor sostenible.
Arriagada indicó que el sector minero chileno ya ha comenzado a avanzar hacia un enfoque colaborativo entre pares a través de la promoción de distritos donde se comparten infraestructura, vías públicas, puertos y conocimientos. “En lugar de desarrollarse por separado, este enfoque implica una menor intensidad de capital, genera sinergias y permite que el producto llegue al mercado más rápidamente”.
Otra complejidad que requiere una solución es la preparación de una fuerza laboral que esté alineada con las cambiantes necesidades operativas del sector. Para 2034, se espera que la minería del cobre a gran escala requiera alrededor de 37.000 nuevos trabajadores, impulsada por la entrada de nuevos proyectos, la expansión tecnológica y el recambio generacional.
Este pronóstico requiere fortalecer habilidades en áreas como ingeniería minera, automatización, gestión ambiental, tecnología de datos e inteligencia artificial.
Jack Lundin, director ejecutivo de Lundin, enfatizó que la visión compartida debe trascender las fronteras. “Estamos viendo señales muy favorables para invertir en Chile y Argentina. Si trabajamos juntos, esa inversión será más fácil de materializar y podremos concretar más pronto la ambiciosa producción en la región”, dijo uno de los líderes del proyecto binacional Vicuña.
(La versión original de este contenido fue escrita en español)





