Vollebak ha presentado una de sus creaciones más inusuales hasta la fecha, lo que dice mucho, ya que la marca es famosa por sus ideas locas.
La Mycelium Jacket es una pieza conceptual única hecha de una red de hongos en forma de raíces, cultivada en condiciones controladas de laboratorio y moldeada para convertirla en un dispositivo portátil.
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(Crédito de la imagen: Vollebak)
Según la empresa, el micelio forma estructuras densas y entrelazadas que pueden transformarse en láminas que se asemejan al cuero.
Si se deja en un estado crudo y mate, el material conserva patrones de crecimiento visibles y estructuras de fibras orgánicas, lo que le da a cada pieza un acabado único.
Vollebak ha utilizado este material para reinterpretar la clásica chaqueta de vuelo A-2, adaptando la silueta para adaptarse a las características más suaves y fluidas del tejido a base de hongos.
El resultado, como puedes ver, es un diseño con menos costuras, curvas más suaves y una caída más natural que las alternativas tradicionales de cuero.
Ni del todo tela, ni del todo tecnológico.
La idea detrás del micelio como material va mucho más allá de la sostenibilidad.
Vollebak destaca la investigación en curso sobre el micelio como medio computacionaldonde las redes de hongos pueden actuar como sensores y procesar señales eléctricas de manera que imitan sistemas neuronales simples.
Dadas las capacidades del material, es fácil ver por qué Vollebak describe la chaqueta como en parte un experimento científico y en parte un manifiesto de diseño.
(Crédito de la imagen: Vollebak)
La marca se ha ganado una reputación por este tipo de proyectos con visión de futuro, desde prendas exteriores con infusión de cobre hasta prendas diseñadas para viajes espaciales, a menudo utilizando piezas conceptuales para señalar hacia dónde se dirige la ciencia de los materiales.
La Mycelium Jacket no es un producto comercial, al menos no todavía. Sólo existe uno, y Vollebak lo posiciona como pieza de colección y acepta pujas privadas.
Esa disponibilidad limitada refuerza la idea de que los nuevos materiales toman tiempo para pasar de los prototipos experimentales a la adopción generalizada, de manera muy similar a los primeros desarrollos en vehículos eléctricos o tejidos de alto rendimiento.
Por ahora, la chaqueta sirve como prueba de concepto, mostrando que los materiales cultivados a partir de sistemas biológicos pueden transformarse en diseños funcionales y portátiles.
Puedes encontrar más información sobre la chaqueta Mycellum en Vollebak.






