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Chile en el centro del debate sobre la colonización americana: científicos confirman que Monte Verde tiene 14.500 años

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Original article: Chile en el centro del debate sobre el poblamiento americano: Científicos reafirman antigüedad de 14,500 años para Monte Verde


Científicos internacionales refutan estudio que cuestiona la edad de Monte Verde: ‘No cavaron ni una sola pala en el sitio’

Chile en el centro del debate sobre la colonización americana: científicos confirman que Monte Verde tiene 14.500 años

Tres cartas científicas independientes publicadas en respuesta a un artículo en Ciencia en marzo de 2026 han desmontado las conclusiones que buscaban reinterpretar la cronología del sitio arqueológico Monte Verde II en el sur de Chile. Los autores de la refutación (Tom D. Dillehay, Michael R. Waters y David J. Meltzer), respaldados por equipos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, Europa y América Latina, reafirman la edad aproximada del Pleistoceno de 14.500 años para el sitio.

Las cartas, citadas por El Heraldo Australdemuestran que el estudio de Todd Surovell, César Méndez y Claudio Latorre “contiene errores fundamentales e interpretaciones incorrectas†con respecto a uno de los hallazgos más significativos para comprender el poblamiento temprano de América.

La ausencia de excavación directa: el error metodológico fundamental

Una de las críticas más convincentes de las refutaciones destaca el enfoque metodológico del estudio cuestionado. Según las cartas publicadas, Surovell y su equipo no realizaron excavaciones dentro del yacimiento original ni analizaron directamente la estratigrafía completa, basando sus conclusiones en observaciones realizadas en afloramientos situados entre 50 y 4.000 metros de Monte Verde II.

Estas exposiciones, indican los autores de la refutación, corresponden a contextos sedimentarios complejos y heterogéneos, y su correlación directa con el sitio arqueológico nunca fue demostrada empíricamente. Tom D. Dillehay, investigador principal de Monte Verde, destacó en declaraciones recogidas por la prensa: «Todo el estudio se llevó a cabo entre 50 y 4.000 metros de distancia. Es como si quisiera escribir una biografía de tu vida y todavía estás viva y no te he entrevistado.

Lepué Tephra y la confusión geológica que desmonta la hipótesis fluvial

Otro punto clave del debate gira en torno a la llamada Lepué Tephra, una capa de ceniza volcánica regional de aproximadamente 11.000 años de antigüedad, que según el Ciencia artículo, estaría ubicado debajo de los niveles de ocupación humana de Monte Verde II. Sin embargo, los equipos científicos que respondieron al estudio sostienen que esta tefra nunca ha sido identificada por los expertos que han excavado el lugar desde 1977. Además, sostienen que los autores confundieron depósitos sedimentarios y formaciones minerales con material volcánico debido a similitudes cromáticas superficiales.

La carta dirigida por Michael R. Waters, científico independiente no afiliado al proyecto Monte Verde, afirma que los análisis geoquímicos disponibles no confirman que el depósito identificado corresponda realmente a Lepué Tephra, refutando así uno de los pilares cronológicos del estudio original.

Evidencia arqueológica y genética incompatible con un redespliegue posterior

Las refutaciones científicas demuestran también que la hipótesis de una redistribución fluvial de materiales arqueológicos es insostenible. La datación por luminiscencia (OSL) realizada en las arenas del río en la base del sitio arrojó edades entre 18.100 y 14.300 años, lo que indica que la superficie habitada existió durante el Pleistoceno tardío. Esto se complementa con huellas humanas, fogatas, estructuras de madera, restos de plantas excepcionalmente conservados y más de 400 fósiles de vertebrados.

Según los investigadores, la integridad de estos materiales es incompatible con un transporte fluvial posterior, ya que una corriente de esa magnitud habría destruido gran parte de las evidencias.

Además, la carta dirigida por David J. Meltzer incluye evidencia paleogenómica, señalando que la divergencia entre poblaciones ancestrales de nativos americanos ocurrió hace aproximadamente 15.700 años, necesitando ocupaciones humanas anteriores a la cultura Clovis en América del Sur. Meltzer advierte: —Las conclusiones de Surovell et al. No sólo ignoramos la evidencia de Monte Verde sino también décadas de investigación en diversas disciplinas.’

Monte Verde: más que una fecha y la preservación de su colección arqueológica

Los investigadores destacan que Monte Verde no es sólo una discusión cronológica. El sitio conserva restos de dos cabañas asociadas con miles de fragmentos de pieles de animales, herramientas de hueso, piedra y madera, así como restos de plantas locales y exóticas que reflejan un asentamiento de entre 15 y 20 personas.

Ante las críticas sobre un supuesto “embargo inaceptable” de la colección arqueológica, los investigadores recordaron que los materiales se encuentran bajo custodia de la Universidad Austral de Chile desde la década de 1980 y que el acceso está regulado por el Consejo de Monumentos Nacionales, entidad estatal chilena.

Cuando la ciencia se convierte en una trinchera: el debate sobre las credenciales

Un artículo anterior publicado en abril de 2026. por Eugenia Gayo en el centro de investigación CR2, destaca las tensiones subyacentes en esta controversia. El autor señala que si bien el desacuerdo es parte del método científico, el debate reciente ha desplazado el foco de los datos a las credenciales de los investigadores.

“El problema no es el desacuerdo, sino cómo se expresa”, escribe Gayo, observando que parte de la respuesta de la Fundación Monte Verde se ha centrado en los antecedentes de los investigadores o en el hecho de que no excavaron directamente el sitio, en lugar de quedarse únicamente en el nivel de evidencia.

El autor advierte que “se pierde rigor cuando la discusión se convierte en una defensa del territorio científico, institucional y simbólico” y llama a salvaguardar las condiciones para que la ciencia siga siendo un espacio de discusión crítica y no un campo de batalla donde las ideas se convierten en banderas.