El domingo, el presidente Donald Trump renovó su amenaza de ataques masivos contra Irán. Afirmó: “Estamos ofreciendo un trato muy justo y razonable”, advirtiendo que si no lo aceptan, “Estados Unidos va a destruir cada planta de energía y cada puente en Irán. ¡NO MÁS MR. NICE GUY! Caerán rápido, caerán fácilmente”. Al hacerlo, reiteró sus amenazas anteriores de atacar la infraestructura de Irán, incluso posiblemente las plantas desalinizadoras, lo que llevaría a “bombardear Irán hasta la Edad de Piedra” y advirtió que “una civilización entera morirá esta noche, sin posibilidad de retorno”.
El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, salió en defensa de las acciones de la administración de Trump y las amenazas del presidente. En una serie de entrevistas en programas dominicales de noticias políticas, ofreció justificaciones legales detalladas para las amenazas realizadas. Sin embargo, su interpretación de las leyes de crímenes de guerra es incorrecta y peligrosa.
En resumen, las acciones amenazadas por Trump y defendidas por Waltz incumplirían cruelmente una serie de leyes internacionales que protegen a la población civil en tiempos de guerra. Tales ataques no solo serían ilegales, sino inmorales y criminales. La presión para que las fuerzas armadas de EE. UU. sigan estas órdenes violatorias de la ley no debería ser tolerada y podría tener graves consecuencias.







