Ha pasado una semana desde que agentes de Carabineros ordenaron a dos estudiantes de secundaria desnudarse dentro de un salón de clases del Liceo Rayen Mapu en Quellón, en la isla sureña de Chiloé. Menos de tres meses antes, la escuela había quedado paralizada por una plaga de alimañas. En mayo de 2026, 11 escuelas de la Región de Los Lagos, incluido el Liceo Rayen Mapu, tuvieron clases suspendidas o se les prohibió operar debido a la presencia de roedores, palomas y murciélagos.
Estas condiciones son un microcosmos del estado de la educación pública en todo Chile en las escuelas municipales, las escuelas administradas por los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y las escuelas privadas subvencionadas por igual. El “Estado subsidiario” de la Constitución de Pinochet estableció el principio de que el Estado no satisface las necesidades sociales. Delega la responsabilidad hacia abajo a los municipios con bases impositivas radicalmente desiguales, o hacia afuera a operadores privados que obtienen ganancias de los subsidios por alumno mientras minimizan todos los costos.
A lo largo de Chile, desde Coquimbo hasta los archipiélagos del sur, las escuelas de las comunidades rurales y de clase trabajadora se encuentran en tal estado de deterioro que fueron infestadas de roedores.
En el Coquimbo Regionla Asociación de Maestros de La Serena realizó una encuesta en 32 escuelas y encontró que el 70 por ciento presentaba riesgos graves para la salud, incluidas “plagas de ratas y excrementos de paloma”.
En el Región Metropolitanael Liceo Augusto D’Halmar de Ñuaa, único colegio municipal del país que figura entre los 100 primeros en la prueba de acceso a la universidad, vio cómo sus alumnos votaron por un 89,1 por ciento para iniciar un paro indefinido en agosto. Sus demandas incluían la resolución de una plaga de ratas que “regresa de vez en cuando”. En el Liceo Javiera Carrera de Santiago, la segunda escuela pública femenina más antigua de Chile, el comedor fue cerrado debido a una plaga de termitas, con ratas corriendo de un lado a otro.
En el Región del Maulelíderes estudiantiles de Talca presentaron una petición formal exigiendo acciones urgentes sobre “techos con goteras, grietas, moho y presencia de roedores”.
En el Región del Biobíoen el Liceo Bicentenario Almirante Pedro Espina Ritchie de Talcahuano, una escuela construida después del terremoto y tsunami de 2010, padres y estudiantes denunciaron condiciones que incluían una rata viva corriendo por el comedor escolar. Un padre se quejó ante la prensa de que la escuela “nunca fue entregada en buenas condiciones”. Está lleno de moho, tiene goteras en las ventanas, produciendo enfermedades respiratorias. “También tenemos una plaga de ratas”. Las fugas de agua atraviesan las lámparas; un estudiante recibió una leve descarga eléctrica.
En el Los Lagos Regional menos 11 escuelas enfrentaron suspensiones de clases debido a la presencia de roedores, y cinco establecimientos en la Isla de Chiloé enfrentaron prohibiciones de funcionamiento e investigaciones sanitarias.
En el Los RÃos Regionla crisis se extendió simultáneamente a cuatro municipios. En el Liceo Bicentenario Rodulfo Amando Philippi de Paillaco, aproximadamente 1.000 estudiantes permanecieron sin clases durante una semana entera luego de que se detectaron heces de roedores. En Futrono, al Colegio José Manuel Balmaceda se le prohibió el funcionamiento de su cocina. Un boletín local señaló que en mayo de 2025 la misma escuela ya había sido reportada por una plaga de roedores, lo que significa que el incidente de 2026 fue una recurrencia. En la costa de Valdivia, la Escuela Rural Bonifacio se vio obligada a cerrar por las mismas razones.
En el Región de la Araucaníaen el Liceo Público Trovolhue, en Carahue, los estudiantes se manifestaron al interior del edificio luego de encontrar roedores muertos en todo el colegio.
En el Región de Aysén El episodio más dramático en el sur tuvo lugar en Melinka, uno de los lugares habitados más aislados geográficamente de Chile. Los estudiantes ocuparon el edificio. Describieron una crisis que combinaba frío, baños en mal estado, techos con goteras, puertas rotas y, lo más angustioso, el olor a desechos biológicos que hacían el ambiente irrespirable. Las paredes fueron descritas como “roídas”.
En el Región de Magallanes Investigaciones sanitarias en el Colegio Juan Ladrilleros y el Liceo Hernando confirmaron heces de roedores en las aulas. En Punta Arenas, los padres de la comunidad del Colegio Villa Las Nieves se negaron a enviar a sus hijos a un edificio con plaga de roedores, mientras docentes y personal educativo suspendían actividades por “graves e inminentes riesgos para la vida y la salud”.
Las plagas de roedores en las escuelas de Chile no son simplemente una cuestión de disgusto e indignidad. Representan una amenaza directa y potencialmente letal para la salud pública.
Si bien los roedores que infestan las áreas urbanas son abrumadoramente especies comensales introducidas (Rattus rattus, Rata noruega, Mus musculus), este no es el caso en los entornos rurales. El principal reservorio de hantavirus en Chile es la rata pigmea del arroz de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor silvestre nativo que se encuentra desde el sur de Atacama hasta Aysén, cuyo área de distribución se superpone con los edificios escolares en entornos rurales o periurbanos. Además, una investigación realizada en 2008 confirmó la presencia del virus de los Andes en zonas urbanas. La rata noruega en la Región Metropolitana.
Hasta la Semana Epidemiológica 31 de 2026, Chile había registrado 49 casos confirmados de hantavirus y 19 muertes a nivel nacional, alcanzando una tasa de letalidad del 39 por ciento. Se trata de un deterioro dramático con respecto a 2025, cuando 44 casos produjeron 8 muertes, una tasa de letalidad del 18 por ciento. La temporada epidemiológica 2025-2026 de Argentina, comprendida entre julio de 2025 y junio de 2026, acumuló 101 casos confirmados y 32 muertes, una letalidad de 31,7 por ciento.
La variante andina del virus, que predomina en Chile y Argentina, es una de las cepas más peligrosas y el único hantavirus que se sabe que se transmite de persona a persona. La ruta de transmisión estándar sigue siendo la inhalación de partículas virales de excrementos de roedores, precisamente el riesgo que se crea cuando las heces de roedores se acumulan en edificios escolares, cocinas, almacenes y talleres cerrados y en mal estado.
El virus se convirtió en noticia internacional a principios de año con el brote a bordo del crucero de expedición holandés MV Hondius.
El 28 de julio de 2026, el Ministerio de Salud declaró una Alerta Sanitaria formal, la primera alerta preventiva por hantavirus en la historia de Chile, que abarca el territorio desde Atacama hasta Magallanes, con vigencia hasta el 31 de julio de 2027. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) mantiene una alerta epidemiológica para el Cono Sur desde diciembre de 2025.
Sin embargo, la respuesta del gobierno ha sido criminalizar a los estudiantes en lugar de reparar sus escuelas. La misma semana en que se declaró la Alerta Sanitaria, Kast estaba impulsando la aprobación de la ley de “Escuelas Protegidas” en el Congreso. El mismo mes en que Chile registró su muerte número 19 por hantavirus, el presupuesto de infraestructura del Santiago Centro SLEP se redujo en un 78 por ciento.
La plaga de alimañas es la manifestación más visceral de la crisis, pero está lejos de ser la única.
Alcantarillado y Saneamiento: En el Liceo Darío Salas de Santiago, las clases fueron suspendidas en marzo de 2022 luego de que la Autoridad de Salud encontrara aguas residuales en los sanitarios. Un maestro describió a los niños “chamándose en aguas residuales”, con sólo ocho baños en funcionamiento para casi dos mil estudiantes. Cuatro años después, en marzo de 2026, al mismo colegio nuevamente se le suspendieron las clases por el mismo problema. Un maestro informó haber escuchado a un funcionario de educación decir: “bueno, no van a cerrar la escuela sólo por esto”, mientras el director le mostraba las condiciones. En La Serena, padres de familia del Colegio Víctor Domingo Silva denunciaron que los estudiantes evitaban por completo los baños y presentaban infecciones del tracto urinario, luego de que las autoridades educativas no repusieran al personal de limpieza que se había ido.
Fallas de calefacción: En el Liceo Bicentenario de Temuco, las calderas estuvieron fuera de funcionamiento desde junio de 2025 hasta mayo de 2026, casi un año completo sin calefacción, durante todo un invierno de la Araucanía. En Aysén, la SLEP instaló 225 calentadores de pellets en 20 escuelas. Cuando llegó el invierno, los calentadores empezaron a fallar. El regulador eléctrico se retiró de la venta porque carecían de la certificación obligatoria. Se tuvieron que conservar viejas estufas de leña para evitar que los niños se congelaran mientras avanza el litigio.
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Colapso estructural: En el Liceo Gabriela Mistral de La Serena, establecimiento emblemático y monumento nacional, el techo de un baño se desplomó mientras los estudiantes se encontraban en su interior. Los baños tienen goteras, los pisos están corroídos, las ventanas están podridas y cerradas, las aulas carecen de ventilación y los patios están en condiciones peligrosas. Se han cerrado espacios por motivos de seguridad.
Peligros eléctricos: El director de Santiago Centro SLEP citó dos incendios eléctricos en el Liceo Isaura Dinator. En el Liceo Augusto D’Halmar, estudiantes denunciaron que la red eléctrica, supuestamente renovada a principios de año, provoca constantes apagones y ha entregado descargas eléctricas a los estudiantes.
Decapado y Robo de Cobre: El Liceo Javiera Carrera sufrió ocho grandes robos en los primeros cinco meses de 2026. Los ladrones desnudaron tuberías y barandillas de cobre y bronce. Las tuberías de cobre fueron retiradas por completo, dejando la escuela sin agua. Hasta marzo de 2026, siete establecimientos de SLEP Santiago Centro habían sido asaltados desde enero, incluido uno donde fueron robadas más de 50 computadoras, dejando a 1.400 estudiantes sin clases.
Las condiciones documentadas no son el resultado de la negligencia de un gobierno, sino el impacto acumulativo de un sistema impuesto por la dictadura de Pinochet y preservado por todas las administraciones desde entonces.
La constitución de Pinochet estableció el “Estado subsidiario”: el principio de que el Estado existe para facilitar el beneficio privado, no para satisfacer las necesidades sociales. En 1981, la educación fue municipalizada y se introdujo el sistema de vales en el que la financiación estaba ligada a la matrícula y la asistencia más que a las necesidades. Las reformas laborales de la dictadura resucitaron sindicatos que carecían incluso de las limitadas cualidades defensivas de las organizaciones reformistas del período anterior.
Las siguientes administraciones demócrata cristiana y socialista no revirtieron esta arquitectura, sino que se basaron en ella. Un Catastro Nacional de Infraestructura Escolar de 2012-2013 encontró una tasa de deterioro promedio del 20,3 por ciento. Una década y media después, un nuevo catastro la encuentra en el 22 por ciento, lo que significa que la tasa de inversión ni siquiera ha compensado la tasa de deterioro.
La rebelión estudiantil de 2006, la “Revolución Pingüina”, exigió la derogación del sistema educativo de Pinochet y el fin de la privatización y la desigualdad que fomentaba. El primer gobierno de Bachelet respondió con gases lacrimógenos, cañones de agua y un consejo asesor presidencial diseñado para cooptar y desmovilizar el movimiento desde abajo.
El levantamiento estudiantil de 2011 sacó a las calles a cientos de miles de personas bajo el lema “Pongan fin al lucro” (Fin al lucro) en la educación. El primer gobierno de Piñera desplegó a Carabineros; un adolescente fue asesinado. La Juventud Comunista, la Juventud Socialista, los estudiantes radicales Gabriel Boric, Giorgio Jackson y otros trabajaron para canalizar el movimiento nuevamente hacia negociaciones parlamentarias que no produjeron nada y los llevaron a los pasillos del poder estatal. La “Nueva Ley de Educación Pública” de Bachelet II, que creó las SLEP para reemplazar la administración municipal, fue vendida como una reforma. Pero mantuvo la misma lógica de financiación: subsidios por alumno que privan de recursos a las escuelas de las comunidades pobres.
Luego, en 2019, estalló el levantamiento de masas más grande en la historia de Chile, con millones de personas coreando “No se trata de 30 pesos, son unos 30 años”, expresando el entendimiento de que todos los partidos del orden posterior a la dictadura eran cómplices.
Los ex estudiantes radicales del Frente Amplio y del Partido Comunista nuevamente canalizaron la incipiente energía revolucionaria hacia el callejón sin salida de la reforma constitucional y hacia el proceso parlamentario: Boric, como candidato presidencial, fue elegido con la promesa de “enterrar el neoliberalismo” e introducir la constitución más “progresista” del mundo. En lugar de eso, impuso austeridad, recortó el gasto, financió a los Carabineros, mantuvo el estado de emergencia contra los mapuche y entregó el poder al pinochetista Kast en un “traspaso ordenado y ejemplar”.
Ahora Kast está acelerando la destrucción al tiempo que introduce métodos que pertenecen a la antigua dictadura de Chile. La ley de “Escuelas Protegidas”, aprobada por el Congreso, es un mecanismo para militarizar las escuelas, colocar agentes armados del Estado dentro de las aulas y otorgarles poderes disciplinarios sobre los niños. El gobierno fascista de Kast pretende utilizar la fuerza bruta para hacer frente a la crisis social que consume a las escuelas y a la sociedad chilena en general. Esto producirá una explosión social que eclipsará a todas las demás.
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