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La competencia por el origen de la vida

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El texto proviene de “Ortus Medicinae”, escrito durante la primera mitad del siglo XVII por el alquimista y médico Jan Baptist van Helmont (1580-1644). En este llamado “experimento con ratones” presentó uno de los argumentos a favor del vitalismo: la idea de que los organismos vivos pueden surgir espontáneamente de la materia inerte. Según el vitalismo, la vida estaba organizada de forma intencional y no podía explicarse solo mediante procesos mecánicos, sino que estaba controlada por una fuerza vital única, el “vis vitalis”, que diferenciaba lo vivo de lo inerte.

En la mitad del siglo XIX, se había establecido que tanto los ratones como las pulgas no surgían espontáneamente; necesitaban progenitores. Sin embargo, los microscopios habían revelado un mundo invisible de organismos microscópicos, y en estudios de soluciones nutritivas como el caldo de carne, parecía que seres vivos podían surgir espontáneamente, incluso cuando las soluciones se habían esterilizado mediante tratamiento térmico cuidadoso.

Félix-Archimède Pouchet (1800-1872), naturalista y médico francés, fue uno de los principales defensores del vitalismo. En 1859, publicó “L’Hétérogénie”, donde afirmaba con pruebas experimentales claras que los microorganismos podían surgir espontáneamente en soluciones nutritivas esterilizadas. Sus conclusiones contradecían a otra corriente emergente que sostenía que toda vida, incluso la microscópica, requería progenitores y que los organismos llegaban a las soluciones esterilizadas en sus experimentos a través del polvo y las partículas del aire.

Para dilucidar el debate sobre la generación espontánea de vida, en 1859 la Academia de Ciencias de Francia convocó un concurso que premiaría con una medalla de oro y 2,500 francos al que pudiera arrojar nueva luz sobre el tema de la llamada generación espontánea. La pregunta sobre el origen de la vida debía resolverse, y el ganador sería elegido por una comisión de destacados científicos de diversas disciplinas relevantes.

Louis Pasteur (1822-1895), químico y farmacéutico francés, se enfrentó al desafío con experimentos meticulosamente planeados que demostraron que organismos microscópicos no surgían espontáneamente en soluciones esterilizadas. A través de una serie de experimentos en los que se comparaban distintos tipos de aire, demostró que fueron las partículas microscópicas del aire las que portaban la vida, refutando así las ideas de Pouchet.

La discusión continuó hasta que Pasteur, con experimentos cuidadosamente diseñados y controles apropiados, demostró de forma concluyente la imposibilidad de la generación espontánea de vida. A pesar de todos los avances, la pregunta de cómo surgió la vida sigue sin respuesta.