Original article: Crisis ambiental y sanitaria en Huasco por termoeléctricas: Develan la ruta de la depredación del carbón industrial de Colombia a Chile
El camino del carbón de Colombia a Chile: dos territorios, un sacrificio energético
De Yukpa a Huasco: El carbón viola derechos indígenas y enferma a Chile sin respuesta del Estado ni de las empresas

Una innovadora investigación transfronteriza descubre cómo el carbón extraído de las tierras ancestrales del pueblo indígena Yukpa en Colombia viaja más de 6.000 kilómetros para ser quemado en las centrales eléctricas de Huasco, Chile, causando destrucción ambiental y violaciones de derechos humanos. Dos comunidades, los yukpa en el Caribe colombiano y los residentes de Huasco, son las más afectadas por este modelo energético que los margina. Como se documenta en el informe de Mongabay Latam titulado “De Colombia a Chile: Los pueblos olvidados sustentando la energÃa del carbónâ€, por Antonio Paz y Michelle Carrère (publicado el 19 de mayo de 2026), «los yukpa, un pueblo indígena seminómada cuyas tierras ancestrales fueron abiertas a la minería sin su consentimiento, y los residentes de Huasco, que respiran las emisiones tóxicas del carbón quemado», sostienen la energía que alimenta a millones de personas sin recibir ningún beneficio.
Pueblo indígena Yukpa: territorio devastado y una consulta ausente
En Colombia, el pueblo Yukpa, declarado en riesgo de extinción física y cultural por la Corte Constitucional desde 2009, ha visto cómo las minas a cielo abierto operadas por Drummond Ltd. y Prodeco SA (una subsidiaria de Glencore) consumían sus lugares sagrados y devastaban sus fuentes de alimentos. Según un informe de Antonio Paz Cardona para Climate Tracker LATAM titulado El largo viaje legal del pueblo indígena Yukpa para reparar los impactos de la minería del carbón«los yukpa afirman que el Ministerio del Interior ha negado su presencia indígena en la zona minera.
En sentencia de 2023, la Corte Constitucional de Colombia confirmó que «la explotación de las minas de carbón tiene un impacto directo sobre el pueblo Yukpa, observable en los efectos sobre los ríos, la calidad del aire y la biodiversidad». Sin embargo, la consulta previa ordenada por la corte terminó sin acuerdos. Tulia Restrepo Pérez, miembro indígena de la comunidad Misión Sokorpa, dijo a Mongabay: «La minería lo ha destruido todo. La vida salvaje ha desaparecido. Hoy en día no tenemos recursos pesqueros.»
Drummond, que reclama el 47% del mercado colombiano del carbón según su presidente, José Miguel Linares, completó su proceso de consulta previa en septiembre de 2024 sin consenso. En un comunicado citado por la investigación, la empresa afirmó que “no se identificaron impactos directos causados por la empresa”. Sin embargo, los Yukpa informaron que las reuniones excluyeron en su mayoría a muchas comunidades. Esneda Saavedra, dirigente yukpa y ex asesora de la ONIC, afirmó: «Las consultas han sido completamente negativas; no hay garantías para las familias.» Mientras tanto, Prodeco –hoy inactivo pero enfrentando un caso de arbitraje internacional contra Colombia por $59,4 millones– argumentó que «no se consideró necesario incluir medidas de reparación étnica».
Huasco: La zona de sacrificio que respira carbón sin cierre de plantas
En el extremo sur de esta ruta, Huasco –comuna del norte de Chile– es una de las cinco llamadas «zonas de sacrificio» del país y la única donde no se han cerrado centrales a carbón ni hay fechas comprometidas para su cierre. Allí, las cinco plantas de Guacolda Energía SpA, propiedad del grupo Capital Advisors, queman carbón importado, incluido el procedente del territorio Yukpa. Según datos aduaneros citados por Michelle Carrère en “La gente que pagó el precio de la energía en ChileEl 19 de mayo de 2026, Chile importó más de 4 millones de toneladas de carbón en 2025, de las cuales más de un millón llegaron al puerto de Huasco, y la mitad provino de Ciénaga, Colombia, operada por Drummond.
El polvo negro que cubre techos, ventanas y plantas en Huasco contiene partículas, dióxido de azufre, metales pesados como mercurio, níquel y vanadio, además de cadmio, arsénico y plomo. Los estudios científicos han documentado que estas emisiones pueden provocar cáncer, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios y daños cognitivos en los niños. Una investigación del departamento de salud pública de la Universidad Católica, encargada por Chile Sustentable, encontró que en 2016 los habitantes de Huasco tenían un riesgo 71% mayor de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con el promedio nacional. Sin embargo, el Ministerio de Salud de Chile aún tiene que realizar estudios de cohorte para demostrar la causalidad directa, y las empresas han utilizado esa brecha como defensa.
Sin respuestas oficiales y una regulación ambiental estancada
Los vecinos de Huasco llevan años organizándose para defenderse. Carmen Castillo Villalobos, campesina del valle de Huasco, relata que ocho de los compañeros de su hija padecen Trastorno del Espectro Autista (TEA), una tasa mucho mayor a la esperada. «Nos ignoran», dice. «No nos ven.» Su marido, Alex Gajardo Araya, describe cómo la lluvia ácida generada por el dióxido de azufre quema las flores de los olivos centenarios: «Todo el mundo conoce ese efecto; esto se repite en todas las clases de química en la escuela secundaria.» A pesar de que en el municipio hay al menos 13 estaciones de seguimiento, los investigadores coinciden en que los datos disponibles son insuficientes. Yuri Carvajal, presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico de Chile, afirma: «El estado tiene muy pocas estaciones de medición. La mayoría son de las propias empresas.»
El recién instalado presidente, José Antonio Kast, retiró de la Contraloría la Norma de Emisiones para Centrales Eléctricas a Carbón actualizada, que el gobierno anterior había aprobado en 2025. Esta norma pretendía eliminar la distinción entre centrales antiguas y nuevas, obligando a unidades como Guacolda (inaugurada en 1995 y 1996) a cumplir con estándares más estrictos. La organización Chile Sustentable, que participó en la elaboración de la norma, afirma que «no [Guacolda] luchó hasta el final.»
Mientras tanto, Guacolda Energía SpA no ha respondido a las consultas de Mongabay Latam sobre sus planes de cierre o reconversión, y el Ministerio de Medio Ambiente tampoco se ha pronunciado sobre las deficiencias del sistema de seguimiento. Como resume Andrea Cisternas, un productor del valle: «Es una pena que un agricultor tenga que convertirse en abogado, un pescador en ingeniero y un panadero en industrial para defender sus territorios».





