El Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG, por sus siglas en inglés) ha decidido levantar todas las restricciones impuestas a atletas rusos y bielorrusos, lo que ha provocado una fuerte reacción por parte de la Federación Ucraniana de Gimnasia (UGF, por sus siglas en inglés). Estas restricciones, impuestas en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, prohibían la participación de atletas de estos países en campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos hasta 2024.
Sin embargo, las restricciones fueron modificadas en 2024 para permitir la participación de algunos atletas bajo criterios de neutralidad autorizados, aunque muchos críticos argumentaron que los criterios eran aplicados de manera inconsistente.
En el Campeonato Mundial de 2025, la gimnasta rusa Angelina Melnikova compitió y ganó el oro en todo evento como Atleta Individual Neutral (AIN). Melnikova estuvo prohibida de llevar símbolos rusos o tocar el himno ruso. Ahora, en 2026, ella y sus compañeros de equipo podrán vestir los colores de Rusia.
La decisión de la FIG permite que atletas rusos y bielorrusos participen plenamente con sus himnos y banderas nacionales. La UGF condenó rápidamente la decisión, argumentando que va en contra de los principios éticos del deporte y contiene contradicciones legales con los documentos rectores de la propia Federación Internacional de Gimnasia.
La federación señala que esta decisión tiene un impacto inmediato y devastador en los atletas ucranianos, quienes enfrentan una “elección insoportable”: cumplir con su deber patriótico de representar a su país o retirarse debido a conflictos morales y éticos.
Además, la UGF argumenta que esta decisión crea condiciones de discriminación profunda contra los gimnastas ucranianos y el deporte ucraniano en general, contradiciendo la política antidiscriminatoria de la FIG.
La UGF sostiene que el fallo del Comité Ejecutivo no cumple con los objetivos fundamentales de la organización ni con la Carta Olímpica, y que sus implicaciones globales van más allá de la autoridad del CE.
La federación insta a que la cuestión de devolver las atribuciones nacionales del país agresor y sus aliados se discuta abierta y unidamente por todos los países miembros, y no se resuelva a nivel del órgano ejecutivo.






